Huella de carbono

La huella de carbono en la agricultura se refiere a la cantidad total de gases de efecto invernadero (GEI), especialmente dióxido de carbono (CO₂), metano (CH₄) y óxidos de nitrógeno (N₂O), que se emiten directa o indirectamente como resultado de las actividades agrícolas. Estas emisiones provienen principalmente del uso de fertilizantes, el manejo del estiércol, la fermentación entérica del ganado, el uso de maquinaria y el cambio de uso del suelo. Reducir la huella de carbono en la agricultura es clave para mitigar el cambio climático y puede lograrse mediante prácticas sostenibles como la agricultura regenerativa, el uso eficiente de insumos y la adopción de tecnologías limpias.